LO escribió muy probablemente pensando en recomponer su imagen, que quedó bastante mellada después de la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia de la República el 21 de marzo del 2018. Martín Vizcarra, quien fue, por orden de sucesión, el encargado de sucederlo la ignoró en su calidad de segunda vicepresidenta durante su mandato. Luego, a Mercedes Aráoz la hicieron juramentar como presidenta del país tras la suspensión de Vizcarra por haber disuelto el Congreso en setiembre del 2019, pero hubo un fuerte cuestionamiento de la oposición que la obligó casi a renunciar en el acto. Posteriormente se salvó de una acusación constitucional apelando a un tecnicismo antes de la juramentación. El libro de Aráoz se inscribe en ese contexto. «Meche», como es conocida cariñosamente en el ambiente político, durante la pandemia volcó el sinsabor de la experiencia vivida en un texto confesional donde se devuelve a sus años de niñez y juventud en Pueblo Libre, al lado de sus padres, muy cerca de la Gran Unidad Escolar Bartolomé Herrera y la calle Cueva (hoy llamada Juan Valer). Por allí vivía ella, como una niña de clase media.
Meche (2020) es la historia de una política peruana que supo aprovechar las becas para lograrse profesionalmente. Es decir, por mérito propio. Rompiendo al temor al papel en blanco, y la timidez, comparte momentos de su vida, algunos que la marcaron íntimamente como la muerte de sus padres.
De Meche Aráoz ya teníamos noticias en el libro TLC. Historia de un desafío (2010), de Alfredo Ferrero, como parte del equipo que iba a negociar con EE.UU. el Tratado de Libre Comercio. (El libro, hay que decirlo, es un relato apasionante del equipo negociador, en el que la economista Aráoz tuvo una importante participación, para sacar adelante este tratado comercial con el Gran País del Norte).
Meche está escrito desde la honestidad y la transparencia, poco común entre los políticos profesionales. Pero también desde la ternura, especialmente en esos pasajes iniciales de confesión adolescente.
Engreída del expresidente Alan García, a quien le tenía gran estima y la nombró ministra de Economía, Mercedes Aráoz tuvo que aprender a convivir con las serpientes que abundan en el aparato estatal. Una de ellas fue Martín Vizcarra –quien ha sido puesto al descubierto en hechos de corrupción por los periodistas Martín Riepl (Vizcarra. Una historia de traición y lealtad, 2019) y Carlos Paredes (El perfil del lagarto, 2021)– y que Aráoz describe en sus sinuosidades y silencios cuando traicionó a PPK para ceñirse la banda presidencial.
El libro de Aráoz no es el único de su tipo en el que un personaje público quiere dar su versión de su paso por la política. Allí tenemos el de Pedro Cateriano, Sin anestesia (2021), o uno anterior de Omar Chehade, La gran usurpación (2016).
Empero, El pez en el agua (1993), de Vargas Llosa, aún sigue siendo insuperable en el género de las memorias políticas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario