sábado, 31 de marzo de 2018
EL “ABIMAEL” DE JARA
sábado, 30 de septiembre de 2017
EL CHILENO QUE MUESTRA LA VERDAD
domingo, 14 de mayo de 2017
PERESTROIKA
domingo, 26 de febrero de 2017
LA ‘MISMISIDAD’ DE FERNÁNDEZ RETAMAR
¿POR
QUÉ no pensar América Latina desde su mismisidad? Esa es la propuesta de Fernández
Retamar. ¿Por qué debemos mirarnos desde el espejo del otro? Del europeo,
precisamente. El crítico cubano da un paso adelante y parece preguntarnos: “¿Acaso
desde este continente no hemos sido capaces de recrear esa lengua llegada aquí
con violencia hace más de quinientos años, con obras que han tenido alcance
mundial?”. Y si hemos podido hacer eso, ¿no podemos ser capaces también de generar
corrientes filosóficas con categorías propias que permitan entender nuestro
pensamiento sin tener que estar supeditados al cotejo foráneo? Todas estas
reflexiones surgen de la lectura del libro de Fernández Retamar, Para una teoría de la literatura en
Hispanoamerica. A diferencia de nuestro Riva Agüero, quien creía que
nuestra literatura era un capítulo de la hecha en España, el crítico cubano
sostiene un estado de independencia en la que la literatura de esta parte del
mundo deba ser entendida con conceptos propios.domingo, 19 de febrero de 2017
LEER A BLOOM
domingo, 12 de febrero de 2017
LA POLÉMICA DEL INDIGENISMO
viernes, 11 de noviembre de 2016
NEGOCIACIONES EFICACES

CUANDO empecé a leer este libro pensé cuántos conflictos se hubieran
solucionado si los protagonistas de enfrentamientos sociales o riñas amorosas,
hubieran tenido la oportunidad de leerlo. La gente no sabe dialogar ni
encontrar las salidas adecuadas cuando se topa con un desencuentro en el
trabajo, en el hogar, en la calle. Pinkas Flint –cuyo nombre evoca lejanamente
al del grupo Pink Floyd (y el apellido al del actor Errol Flint)– no tiene la
varita mágica para darle fin a todos, pero trata de encontrar, desde la
negociación, la solución más conveniente.
Flint examina cuadrantes, puntos de vista de los personajes enfrentados, posiciones ventajosas, desventajosas y espacios de acuerdo para arribar a lo que los expertos en su especialidad llaman Batna –acrónimo en inglés de Best Alternative to a Negotiated Agreement (traducido como: La mejor alternativa en un acuerdo de negocios)–. Todos negociamos, todos regateamos a diario, todos pujamos el precio de un producto con la caserita, el chofer de una combi, el vendedor de un libro, todos buscamos sacar ventaja de nuestro contendor siempre y cuando nos permitan hacerlo. Al final llegamos a un acuerdo consensuado, a un justiprecio. Ese es el punto del Batna.
Las salidas basadas en el enfrentamiento son cosa del pasado. Hace quince años o veinte años se hablaba en las universidades que se estaban creando, de la formación de abogados de otra estirpe, que dejaran atrás a los típicos litigantes que se llenaban los bolsillos con el dinero de sus clientes en largos juicios. Por entonces, ya se pensaba en una nueva especie de advocatus que resolviera con inteligencia los conflictos de las empresas. La novedad era el profesional del derecho conciliador. Ese era el futuro en aquel entonces –que ahora es realidad–. De este tipo de abogado habla Flint en una parte de Negociaciones Eficaces (El Comercio, 2001) dedicada a la negociación integrativa.
Esta última y la negociación distributiva son los dos estilos conocidos en un proceso de negociación. Flint apuesta abiertamente por la segunda debido a que integra intereses y deja a un lado los egos.
Una aplicación práctica de Negociaciones Eficaces, si se lo desea ver así, se puede apreciar en Historia de un desafío. TLC. A la conquista de EE.UU. y el mundo, libro del ex ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Ferrero Diez Canseco, jefe del equipo de negociadores peruanos para implementar un Tratado de Libre Comercio con EE.UU. –hoy puesto en duda (como otros similares) por el presidente electo Donald Trump–.
El capítulo VI (“Aspectos culturales de la negociación”) puede empalmar con todo el relato del libro de Ferrero respecto a la importancia de conocer la cultura que impregna a la contraparte en una mesa de negociación. En este caso, el libro de Ferrero es un ejemplo vívido del estilo –no exento de mañas– de negociación norteamericano, a las que sumaron las argucias sacadas debajo de la manga del equipo peruano para llegar a un acuerdo beneficioso –o Batna– de nuestro lado.
El libro de Pinkas Flint examina teóricamente las jugadas de los adversarios en el tablero de ajedrez de los negocios. Es un libro de cabecera, quizás elemental para los conocedores, pero fundamental para quienes carecen de conocimientos teóricos y técnicos sobre el tema.
Freddy Molina Casusol
lunes, 3 de octubre de 2016
EL “CAPITALISMO” DE FERNANDO O.
MI AMIGO Fernando
O. se ha empeñado en estudiar El capital
de Karl Marx. Tamaña empresa no es nada fácil, pues entre los que se reconocen
como marxistas, hay muy pocos que puedan decir: 1) Que lo hayan leído; y 2), Que
lo hayan comprendido. La única vez que yo intenté hacerlo fue cuando estaba en
la universidad. Le pedí prestado a una amiga uno de los gruesos volúmenes de la
edición argentina de Cartago –“expropiada” a su “ex” cuando ambos terminaron–
para escudriñar un punto: la idea de Marx sobre los medios de comunicación que
un profesor, muy alegremente, había interpolado en un texto suyo para intentar
formular una teoría marxista en relación a ellos (¿podían ser los medios de
transporte, vías, o, mejor dicho, los rieles, que aparecían anotados por Marx, contrafuertes
para fundar seriamente una?).lunes, 26 de septiembre de 2016
EL SEÑOR DE LAS COLUMNAS
CUANDO era adolescente me preguntaba quién sería ese señor que escribía en un lenguaje barroco esa columna periodística tan larga y ancha, que veía publicada en El Comercio, en su suplemento de los domingos. “El dardo en la palabra”, decía. Yo no tenía la menor idea que quien escribía con tanta corrección, era toda una autoridad en el idioma. Han pasado más de treinta años desde que vi por primera vez impresas esas columnas, y pienso cuánta diversión y entretenimiento me he perdido todo este tiempo (las dejaba pasar, en verdad). Fernando Lázaro Carreter, así se llamaba el señor de las columnas, es un conocedor de la lengua del Quijote como hay pocos. Entre los nuestros no alcanzan su talla –creo, sin exagerar un ápice– ni Martha Hildebrandt ni Marco Aurelio Denegri –a veces extremado con su purismo idiomático–. Don Fernando, sin duda era de otro lote, un ave de otro vuelo. Ahora que no está, lamentamos su ausencia para poner la pica en Flandes en la redacción de los periodistas. Leer El dardo en la palabra es salir bañado de aguas lustrales. Realmente uno se desasna y se avergüenza de las torpezas cometidas a la hora de perpetrar un párrafo. Cada una de sus entradas, preciosistas, llenas de lucidez, son un premio a la lectura. Lázaro Carreter te jala las orejas sin agraviarte, y sin ese asomo de pedantería lingüística con la que se embadurnan algunos en las aulas. Ejerce la docencia con la simpleza de quien desea compartir lo que sabe. Da gusto leerlo, pero sobre todo releerlo. En este primer volumen –hay un segundo publicado años después–, que reúne la mayor parte de sus columnas periodísticas desde 1975, pone toda su ciencia, todo su arte al servicio de la comunidad idiomática en castellano. ¿La mejor? Difícil elección: todas. Tenga, pues, fino lector, la dicha de probar de tan exquisito manjar. Lo esperan más de 700 páginas, salidas de la mismísima mano del maese Lázaro –al que no se debe confundir con el bíblico–, el señor de las columnas de mi barroca adolescencia.
Freddy Molina Casusol
Lima, 25 de setiembre de 2016
lunes, 19 de septiembre de 2016
AMBELAIN O UNA DISTINTA LECTURA DE LA BIBLIA
lunes, 12 de septiembre de 2016
MARIO BUNGE PERIODISTA
DE TAMALES, HUMITAS Y UN LIBRO
LOS tamales eran infaltables los domingos en mi casa. Mi papá los traía temprano para compartirlos en familia. Siempre. Calientitos, envuelt...
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EN EL CENTRO: Mirando a César Lévano . Foto: Ernesto Jiménez Por: Freddy Molina Casusol LOS OCHENTA en San Marcos estuvieron dividi...
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FUE PINTADO en los años ochenta cuando los grupos de izquierda en San Marcos tenían la hegemonía política en el campus universitario. Exacta...






